sábado, enero 24

Vinculan el consumo de cigarrillos con un riesgo mayor de depresión


Una investigación realizada en Alemania analizó datos de más de 170.000 adultos y encontró una relación significativa entre quienes fuman y problemas de salud emocional

Por detrás de la rutina que acompaña a millones al encender el primer cigarrillo del día, se esconden historias de impacto silencioso. Más allá del humo y la costumbre, recientes investigaciones en Alemania han detectado que ese acto cotidiano puede dejar una huella profunda en la salud mental.

Un extenso estudio reveló que el vínculo entre el tabaco y la depresión es más estrecho de lo que se pensaba y que abandonar el cigarrillo puede marcar una diferencia significativa en la vida emocional de quienes alguna vez fumaron.

Un grupo de científicos del Central Institute of Mental Health (CIMH) en Mannheim analizó datos de 173.890 adultos de entre 19 y 72 años. La investigación, enmarcada en la German National Cohort (NAKO), confirmó que las personas que fuman o han fumado alguna vez presentan una mayor prevalencia de depresión a lo largo de su vida.

El estudio, publicado en la revista BMC Public Health, es el primero en documentar esta asociación en la base de datos de la NAKO, la mayor cohorte poblacional de Alemania. “Aunque la relación entre fumar y depresión ya era conocida, los mecanismos detrás de este vínculo siguen sin estar claros”, explicó Maja Völker, doctoranda del Departamento de Epidemiología Genética en Psiquiatría del CIMH. Los participantes respondieron entrevistas y cuestionarios sobre diagnósticos médicos de depresión, síntomas actuales, condiciones de vida y hábitos de consumo.

La cantidad importa: efecto dosis-respuesta

El análisis identificó tres grupos principales: 81.775 nunca fumadores58.004 exfumadores y 34.111 fumadores activos. Tanto los fumadores actuales como los que dejaron de fumar informaron la edad de inicio y el promedio de cigarrillos diarios. Los resultados revelaron que a mayor consumo diario, más intensos son los síntomas depresivos. “Por cada cigarrillo adicional, la severidad de los síntomas aumenta en promedio 0,05 puntos”, señaló Carolin Marie Callies, investigadora de la Universidad de Mannheim.

El efecto fue especialmente notorio en personas de 40 a 59 años, donde la diferencia entre fumadores y no fumadores respecto a la depresión se acentuó. “Estas diferencias en los grupos de edad media sugieren que, además de los factores sociales, el tiempo de exposición tiene un peso importante en la interacción entre consumo de tabaco y salud mental”, añadió Callies.

Dejar de fumar, un cambio con beneficios para la mente

Uno de los aspectos destacados por los investigadores es el impacto positivo que tiene el abandono del tabaco. Según los datos, “cuanto más tiempo ha pasado desde el último cigarrillo, menor es la probabilidad de experimentar un nuevo episodio depresivo”, subrayó Dr. Fabian Streit, del Hector Institute for Artificial Intelligence in Psychiatry en el CIMH. La investigación estimó que cada año sin fumar retrasa la aparición de la primera depresión en 0,24 años y aleja el último episodio depresivo en 0,17 años adicionales.

El estudio no consideró el uso de otros productos de tabaco como cigarros o pipas, y su diseño transversal y retrospectivo impide establecer una relación causal directa. Los autores remarcaron la necesidad de investigaciones longitudinales e incorporación de datos genéticos para esclarecer los mecanismos que unen tabaquismo y depresión.

El tabaco sigue siendo la principal causa prevenible de mortalidad prematura, con más de ocho millones de muertes anuales en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ante estos datos, los responsables del estudio insisten en la importancia de fortalecer las políticas preventivas y los programas para dejar de fumar. “Nuestros hallazgos subrayan lo relevante que es evitar que las personas comiencen a fumar y motivarlas a dejarlo para mejorar su salud mental”, resumió Streit.

Cada cigarrillo adicional consumido incrementa

La German National Cohort (NAKO), respaldada por 26 organizaciones y financiada con fondos públicos, continúa investigando para identificar factores de riesgo y estrategias de prevención de enfermedades comunes, como cáncer, diabetes y problemas cardiovasculares.

El trabajo representa un avance en la comprensión del vínculo entre tabaco y depresión, y señala la importancia de considerar la salud mental en las estrategias de control del tabaquismo.